Un reconocimiento pensado para fortalecer la fotografía en Uruguay
El Premio de Fotografía del Uruguay nace como una iniciativa conjunta de la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura (Cultura | MEC) y el Centro de Fotografía de Montevideo (CdF), con un objetivo claro: crear un ámbito estable de desarrollo, visibilidad y estímulo para la fotografía autoral en el país.
Más que un simple concurso, el premio combina apoyo económico con proyección artística internacional. La propuesta ganadora recibe:
- Una suma económica como reconocimiento al trabajo autoral.
- La producción de una muestra fotográfica en la sede del CdF, desarrollada junto a un equipo curatorial.
- La publicación de un libro con las fotografías de la serie premiada.
- La participación en un festival internacional de fotografía, ampliando el diálogo de la obra con otras escenas latinoamericanas.
La primera edición se realizó en 2018 y marcó un hito: por primera vez, la fotografía uruguaya contó con un premio nacional específicamente diseñado para articular creación, circulación, crítica y memoria en un mismo dispositivo institucional.
El llamado 2018: un mapa diverso de la fotografía uruguaya
El llamado a la primera edición del premio se abrió a fines de 2017 y se extendió hasta el 9 de marzo de 2018. Podían participar fotógrafos uruguayos o residentes en Uruguay, mayores de 18 años, de forma individual o colectiva, presentando una única propuesta de serie o proyecto fotográfico.
El tribunal destaca en el acta oficial la presentación de 102 proyectos, subrayando no sólo la cantidad, sino la diversidad de temas, lenguajes y enfoques expositivos que llegaron al premio. Esa amplitud de miradas permitió construir un panorama muy rico de la fotografía uruguaya contemporánea.
En el fallo, el jurado incluso menciona que el intercambio generado por los proyectos finalistas llevó a ampliar el “podio” previsto en las bases, otorgando un conjunto de menciones especiales que reconocen la calidad y consistencia de varias propuestas además de la ganadora.
La serie ganadora: “Purgatorio” de Ignacio Iturrioz
El proyecto premiado lleva por título Purgatorio, con el subtítulo Transitar el miedo y que la oscuridad no empañe la soledad. La serie se construye en torno a un espacio emblemático de Montevideo: el Palacio Salvo, edificio donde el autor vivió durante varios años y que se convierte en escenario, territorio íntimo y metáfora a la vez.
En la descripción curatorial, se señala que, a medida que nos adentramos en las imágenes, el dato arquitectónico del Salvo se vuelve casi anecdótico: lo central es lo que ocurre dentro, en esos espacios oscuros, pasillos, habitaciones y encuentros que Iturrioz registra desde una cercanía física y emocional muy marcada.
La serie transita una atmósfera nocturna, densa, por momentos áspera, donde los cuerpos, las miradas y los gestos parecen habitar un “entre”: entre la ciudad y su reverso; entre la fiesta y el cansancio; entre la pertenencia y la expulsión. Para el jurado, el valor decisivo del trabajo fue su intensidad expresiva y el compromiso íntimo, casi visceral, con el que el autor se involucra en aquello que fotografía.
Más que ilustrar un lugar, la serie propone un viaje sensorial y emocional. La oscuridad no funciona como simple recurso estético, sino como un modo de interrogar el miedo, la soledad y la posibilidad de encontrar humanidad en los márgenes.
Exposición, libro y recorrido internacional
Como parte del premio, Purgatorio se convirtió en una exposición individual en la Sede del Centro de Fotografía de Montevideo, donde se presentó entre el 16 de septiembre y el 5 de diciembre de 2018. La muestra fue curada por Pablo Guidali, designado especialmente para acompañar el proceso de montaje y puesta en sala de la serie.
Además de la exposición en Montevideo, el premio contempla la edición de un libro monográfico con las fotografías de la obra ganadora y su posterior participación en un festival internacional de fotografía. En el caso de Purgatorio, el proyecto viajó, entre otros destinos, al Festival Internacional de Fotografía de Porto Alegre (FestFotoPoA), reforzando el puente entre la escena uruguaya y otros contextos latinoamericanos.
Un jurado con tres trayectorias fuertes y complementarias
El tribunal del Premio de Fotografía del Uruguay 2018 estuvo integrado por tres figuras con perfiles distintos, que aportaron miradas muy complementarias sobre la producción contemporánea: Carlos Carvalho, Magela Ferrero y Diana Mines
Nacido en Brasil, es fotógrafo documental y director de FestFoto Porto Alegre, uno de los festivales de fotografía más importantes de la región. Ha trabajado como curador y revisor de portafolios en instancias internacionales, incluyendo Houston, París, Buenos Aires y Montevideo, lo que le otorga una visión muy amplia de la escena latinoamericana.
Artista visual uruguaya nacida en 1966, reconocida por sus intervenciones fotográficas e instalaciones, y también por su trabajo como escritora y cantante. Estudió fotografía con Diana Mines y ha expuesto en Uruguay y en el exterior, integrando incluso el envío uruguayo a la Bienal de Venecia 2011. Su práctica cruza imagen, texto y reflexión sobre la experiencia humana.
Nacida en Asunción en 1948 y radicada en Montevideo desde la infancia, es una referente de la fotografía uruguaya. Formada en el Foto Club Uruguayo y en el San Francisco Art Institute, ha desarrollado una extensa trayectoria como fotógrafa, docente, curadora e investigadora, participando en bienales y proyectos clave de la región.
Menciones y un “podio ampliado”
Además del premio otorgado a Ignacio Iturrioz, el tribunal resolvió destacar un conjunto de proyectos mediante menciones especiales, conformando un “podio ampliado” que reconoce la riqueza y diversidad de las propuestas presentadas.
Las menciones correspondieron a trabajos de Manuela Aldabe Toribio, Fernando Ariano, Natalia de León, Maximiliano Deniz, Iván Franco, José Pilone, Gonzalo Gómez Gaggero y Gustavo Rosas López, Federico Ruiz y Diego Velazco.
Para el ecosistema fotográfico uruguayo, este conjunto de nombres funciona casi como un mapa de generación: autoras y autores con trayectorias distintas, pero que comparten una misma escena y un mismo momento histórico, en diálogo con instituciones, festivales y públicos cada vez más atentos a la fotografía como lenguaje artístico y político.
La fotografía como espacio de preguntas más que de respuestas
En su acta, el jurado reflexiona también sobre el lugar de la fotografía en el campo de las artes: recuerdan que llegó relativamente tarde al escenario de las disciplinas artísticas, pero que, desde entonces, ha explorado múltiples caminos para pensar la realidad, imaginar otros mundos posibles y cuestionar nuestras formas de ver.
Al articular instituciones públicas, curaduría, edición de libros y redes internacionales, el Premio de Fotografía del Uruguay se consolida como una plataforma donde la obra de autores como Ignacio Iturrioz puede crecer, circular y ser leída desde contextos diversos.
Para quienes siguen de cerca la escena fotográfica en Montevideo y en el interior del país, la primera edición del premio, en 2018, fue algo más que un fallo puntual: fue la confirmación de que la fotografía uruguaya cuenta hoy con un espacio institucional que la toma en serio, la piensa a largo plazo y la sitúa en diálogo con un entramado regional cada vez más intenso.